Mientras muchas familias celebran las fiestas de fin de año, Camila Rapalino, una joven madre de 25 años, libra una batalla silenciosa contra la leucemia desde una habitación del Hospital Internacional de Colombia (HIC).
Lejos de su hija de dos años, que la espera en Ocaña, Camila enfrenta una recaída que la ha mantenido hospitalizada por más de tres meses. Su tratamiento depende de un recurso vital que no se puede fabricar: la sangre, y en especial, las plaquetas.
“Mis plaquetas suelen estar muy bajas, lo que hace que mi tratamiento sea complicado de continuar. Cada donación me permite seguir adelante, recibir las transfusiones necesarias y mantener la esperanza de volver a abrazar a mi hija”, cuenta Camila, con la voz entrecortada pero llena de esperanza.
Como ella, cientos de pacientes —niños, jóvenes y adultos— esperan una transfusión para continuar sus tratamientos, someterse a cirugías o simplemente sobrevivir. Sin embargo, en diciembre y enero, las donaciones de sangre disminuyen drásticamente debido a las vacaciones y celebraciones, justo cuando la demanda se mantiene o incluso aumenta.
El doctor Cristian Daniel Sánchez Tapias, médico del Banco de Sangre del HIC, advierte que esta situación es crítica: “La sangre no se puede fabricar. Solo se obtiene gracias a la generosidad de las personas. Cada unidad donada puede salvar hasta tres vidas”.
Los hemocomponentes como glóbulos rojos, plasma y plaquetas son esenciales, especialmente para pacientes oncológicos como Camila. Actualmente, se necesitan todos los grupos sanguíneos, con especial urgencia en los tipos A positivo y negativo, así como O y B en ambas variantes.
Donar es sencillo y salva vidas
El Banco de Sangre del HIC, ubicado en Piedecuesta, está abierto las 24 horas del día, todos los días de la semana. Además, el Instituto Cardiovascular del HIC en Floridablanca recibe donantes de lunes a sábado entre la 1:00 p.m. y las 7:30 p.m.
Las personas entre 18 y 65 años, con buena salud, más de 50 kilos de peso, sin infecciones recientes ni consumo de antibióticos en los últimos 15 días, pueden donar. Las mujeres pueden hacerlo hasta tres veces al año y los hombres hasta cuatro.
Existen dos modalidades:
• Sangre total, un procedimiento rápido que toma unos 30 minutos.
• Donación de plaquetas por aféresis, un proceso seguro y no doloroso que puede durar hasta dos horas y es vital para pacientes como Camila.
Un acto de amor que no se envuelve
En esta temporada, el mejor regalo no siempre viene en una caja. A veces, es una bolsa de sangre que permite que una madre regrese a casa, que un niño supere una cirugía o que un abuelo celebre un año más. Donar es un acto de amor que transforma vidas.
El llamado es urgente. Hoy, más que nunca, Santander necesita donantes. Porque la vida de Camila —y la de muchos otros— depende de la solidaridad de todos.








