La intensa ola invernal en Santander ha dejado un saldo de alrededor de 600 familias damnificadas en varios municipios del departamento, principalmente en Bolívar, Cimitarra y Rionegro, debido a inundaciones y desbordamientos de ríos.
Las precipitaciones constantes han hecho que los caudales del río Carare, Opón y Orta superen sus niveles normales, rebosando sus cauces y anegando zonas urbanas y rurales, especialmente en el corregimiento de Puerto Araujo, en Cimitarra, donde el impacto ha sido más severo.
Las autoridades ambientales y de gestión del riesgo alertan sobre condiciones de alerta roja en estos cuerpos de agua y advierten que las lluvias seguirán acompañadas de fuertes caudales, lo que incrementa el riesgo de deslizamientos y nuevas inundaciones.
Ante esta situación, se están activando planes de evacuación en sectores cercanos a quebradas y riberas, mientras que organismos de atención humanitaria distribuyen ayuda básica para suplir las pérdidas de viviendas, cultivos y enseres de las familias afectadas. La comunidad se mantiene en atención constante, esperando que las condiciones climáticas mejoren y se puedan iniciar procesos de recuperación integral en las zonas golpeadas.








