Con una deuda que supera los 600 mil millones de pesos y un contrato de arrendamiento de buses vigente solo hasta diciembre de 2025, Metrolínea se juega su última carta para evitar el colapso definitivo del transporte público en Bucaramanga: recuperar a los pasajeros que abandonaron el sistema y hoy se movilizan en vehículos informales, muchas veces inseguros y sin garantías.
Desde hoy, el Sistema Integrado de Transporte Masivo inició el censo de ciudadanos interesados en acceder a un subsidio del 50% en dos pasajes diarios. El beneficio está dirigido exclusivamente a personas de estratos 1, 2 y 3, y busca reactivar el uso del sistema, cuya crisis fue provocada precisamente por la falta de usuarios.
¿Quiénes pueden acceder?
• Artistas y deportistas vinculados al Inderbu o al Instituto Municipal de Cultura y Turismo: deben presentar certificado de vinculación.
• Estudiantes universitarios de instituciones públicas o privadas: deben presentar carné estudiantil.
• Adultos mayores (60+) y personas con discapacidad permanente: deben presentar documento de identidad.
¿Dónde inscribirse? El punto principal de inscripción es la estación Provenza, pero también habrá jornadas en:
• Instituto Municipal de Cultura
• Universidad Industrial de Santander (UIS)
• Instituto de Deportes
• Estación UIS
Además, los interesados pueden escanear el código QR disponible en la cuenta de Instagram del SITM para completar el registro.
“Vamos a estar en distintos lugares con personal para que ellos puedan poner los documentos de los requisitos”, explicó Emiro Castro, gerente del ente gestor.
Por eso, el llamado es urgente y directo a los alcaldes, ediles, presidentes de juntas de acción comunal y líderes barriales: su voz puede marcar la diferencia entre un sistema que se apaga y uno que se transforma. Promover la inscripción al subsidio no es solo apoyar a Metrolínea, es proteger la vida de quienes hoy se ven obligados a subirse a vehículos informales sin garantías. Es también una oportunidad para reconstruir la confianza en el transporte público y garantizar que los recursos invertidos no se pierdan, sino que se traduzcan en un servicio digno, seguro y sostenible para todos.








