Después de años de espera, lucha y esperanza, la Plenaria de la Cámara de Representantes aprobó en último debate una iniciativa que marca un antes y un después en la vida de miles de policías en Colombia.
El proyecto de ley, liderado por el senador José Vicente Carreño y con ponencia del representante Juan Fernando Espinel, convierte en subsidio —y no solo bonificación— el apoyo económico mensual por asistencia familiar que reciben los patrulleros y miembros del nivel ejecutivo de la Policía Nacional. Este cambio no es menor: al elevarlo a la categoría de “factor salarial”, ahora será tenido en cuenta para la liquidación de pensión y asignación de retiro, en igualdad de condiciones con los demás grados de la institución.
La emoción dentro de la Policía es palpable. “Es un reconocimiento a nuestra labor, a nuestras familias, a los años de servicio que hemos entregado con honor”, expresan uniformados que celebran esta conquista como una reivindicación largamente esperada.
La modificación al artículo 132 de la Ley 2179 de 2002 establece que el subsidio familiar será del 30 % por estado civil casado o unión marital de hecho, más un 3 % por el primer hijo y un 2 % por el segundo, sin exceder el 5 % adicional, para un total de hasta el 35 % mensual.
Para garantizar la viabilidad fiscal, el Ministerio de Hacienda avaló una implementación gradual: el primer año se pagará el 50 % del subsidio, el segundo año el 80 %, y el tercer año el 100 %, conforme al parágrafo 2 del artículo 113 de la Ley 2294 de 2023 (Plan Nacional de Desarrollo).
A esta iniciativa solo le resta la conciliación entre Cámara y Senado, y posteriormente la sanción presidencial. Pero desde ya, en las estaciones, comandos y patrullas del país, se celebra como una victoria que dignifica el servicio policial y reconoce el valor de sus familias.
Porque detrás de cada uniforme hay una historia, un hogar, una esperanza. Y hoy, esa esperanza se convirtió en ley.








