Varias veredas de Guaca resultaron afectadas por una fuerte granizada que destruyó cultivos de papa, cebolla, fríjol, arveja y frutales. Los productores ahora esperan que las autoridades determinen la magnitud de las pérdidas y definan cómo ayudarlos a recuperar sus siembras.
Lo que comenzó como un fenómeno climático de pocos minutos terminó convertido en pérdidas que, para algunos agricultores, representan meses de trabajo y millones de pesos.
Una fuerte granizada registrada el domingo 4 de octubre afectó diferentes sectores rurales de Guaca, Santander, especialmente en zonas cercanas al páramo del Almorzadero. El fenómeno dejó cultivos seriamente afectados y obligó a los campesinos a regresar a sus parcelas para evaluar los daños.
Entre las zonas mencionadas por los productores están las veredas Alto Cupagá, El Palmar, Sisota, Quebradas, Las Cámaras, Las Nieves y Potrero Grande.
El impacto se concentró principalmente en cultivos de papa, cebolla cabezona, fríjol, arveja, maíz, tomate de árbol, lulo y mora. En algunos terrenos, los agricultores aseguran que las plantas quedaron prácticamente destruidas.
Para los campesinos afectados, el problema no termina cuando desaparece el hielo.
Una de las mayores preocupaciones es que buena parte de los cultivos destruidos correspondía a cosechas que todavía estaban en proceso de crecimiento y que representaban ingresos esperados para los próximos meses.
El granizo ya cayó. Ahora empieza la tarea más difícil: saber cuánto perdió el campo y cuánto tiempo necesitarán los campesinos de Guaca para volver a levantar sus cultivos.







