En medio de cuestionamientos, retos institucionales y un clima nacional que exige más que nunca compromiso ético y claridad de propósito, el Cantón Militar Batalla de Palonegro, en Bucaramanga, fue escenario de una ceremonia que trascendió lo protocolario. Allí, bajo el cobijo de la bandera y el eco de los valores castrenses, el Batallón de Apoyo y Servicios para el Combate No. 5 “Mercedes Ábrego” recibió a su nuevo comandante.
El teniente coronel Diego Roa Hernández, oficial del arma de Comunicaciones, asumió la responsabilidad de liderar esta unidad logística clave para la operatividad del Ejército Nacional. Pero su llegada, más allá de los galones y las órdenes, trajo consigo una mirada humana: la de quien entiende que la verdadera autoridad nace de la cercanía, de tender la mano a sus tropas y de mantenerse firme, incluso cuando soplan vientos adversos.
La jornada también marcó el reconocimiento a la labor del teniente coronel saliente, Carlos Andrés Parra, cuya entrega durante 27 meses dejó huella. Su liderazgo, enfocado en el bienestar del personal y la eficiencia logística, cimentó una base sólida que hoy recibe su sucesor. Su traslado a la División de Fuerzas Especiales habla de continuidad y confianza en sus capacidades.
Este relevo, más que un trámite, fue un acto de reafirmación: de que el servicio a la patria no se detiene, de que el ejemplo construye, y de que los símbolos cobran fuerza cuando van acompañados de acciones. En tiempos donde la moral militar se pone a prueba, la ceremonia dejó un mensaje claro: todavía hay liderazgos que inspiran, que escuchan, y que entienden que servir con honor implica cuidar de quienes portan el uniforme.








