Durante el más reciente consejo de ministros realizado en la Casa de Nariño, el presidente Gustavo Petro lanzó una alerta sobre una presunta estrategia internacional que, según afirmó, buscaría influir en las elecciones de Colombia y México mediante campañas de desinformación y financiación ilegal.
En su intervención, el mandatario aseguró que medios internacionales han advertido sobre la existencia de redes comunicacionales vinculadas a intereses políticos extranjeros, narcotráfico y sectores de extrema derecha, que tendrían como objetivo afectar a gobiernos progresistas en América Latina.
Petro mencionó al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, actualmente condenado en Estados Unidos por delitos relacionados con narcotráfico, y señaló que detrás de estas supuestas operaciones existirían recursos provenientes del exterior. Además, hizo referencia al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, aunque no presentó pruebas públicas sobre una posible relación directa con las denuncias expuestas.
El jefe de Estado sostuvo que cualquier participación de dinero extranjero en campañas políticas colombianas representaría una violación de la Constitución y un posible delito contra el sufragio. Por ello, solicitó al ministro del Interior, Armando Benedetti, convocar la Comisión de Garantías Electorales para revisar la situación y fortalecer los mecanismos de vigilancia electoral.
“Esto tiene que investigarse”, expresó el mandatario durante la reunión televisada, insistiendo en la necesidad de proteger la transparencia de los próximos procesos electorales en el país.
Las declaraciones del presidente generaron reacciones inmediatas en distintos sectores políticos. Desde partidos de oposición pidieron pruebas concretas que respalden las afirmaciones del Gobierno y cuestionaron el alcance de las denuncias realizadas en el consejo de ministros. Mientras tanto, sectores afines al Ejecutivo señalaron que las alertas deben ser revisadas por las autoridades competentes ante el crecimiento de campañas de desinformación en escenarios electorales internacionales.
Analistas políticos consideran que el pronunciamiento ocurre en un contexto de alta tensión política y en medio del inicio del ambiente preelectoral rumbo a las elecciones presidenciales de 2026, por lo que el debate sobre garantías democráticas y posibles interferencias externas podría tomar mayor relevancia en las próximas semanas.








