En una decisión que marca un hito en la discusión sobre la reforma política en Colombia, el Senado rechazó el proyecto de transfuguismo con 55 votos a favor del archivo y 29 en contra. La iniciativa, que habría permitido a congresistas, diputados, concejales y ediles cambiar de partido sin sanciones, generó un acalorado debate en el que diversos sectores políticos se desmarcaron de la propuesta, pese a reconocer la necesidad de una reforma electoral.
La senadora Paloma Valencia, del Centro Democrático, lideró la proposición para archivar el proyecto, argumentando que los electores deben contar con listas que representen ideas claras y coherentes. “Los colombianos deben votar sabiendo no solo por quién lo hacen, sino por qué votan”, afirmó.
El proyecto, impulsado por congresistas de distintos partidos, incluía un artículo polémico que trasladaba la resolución de casos de doble militancia a los partidos políticos, en lugar del Consejo de Estado. Aunque la propuesta avanzó hasta su sexto debate en el Congreso, su futuro en la Cámara de Representantes parecía más favorable debido a la mayoría oficialista. Sin embargo, el rechazo en el Senado frenó su avance.
Desde el Pacto Histórico, la senadora María José Pizarro intentó desligarse del proyecto, asegurando que la estrategia de la izquierda para las elecciones de 2026 será la fusión de partidos, en lugar del transfuguismo. No obstante, la senadora Angélica Lozano advirtió que la ley prohíbe la fusión de partidos con procesos sancionatorios abiertos, lo que podría complicar los planes de reorganización política.
El senador Carlos Fernando Motoa, de Cambio Radical, celebró el hundimiento del proyecto, calificándolo de inconstitucional e inmoral. “No es posible que el Congreso legisle en causa propia para modificar las reglas de juego en materia democrática”, expresó.
Por su parte, el senador Alejandro Carlos Chacón, autor del proyecto, defendió la iniciativa como un mecanismo para garantizar la libertad política de los congresistas. “Queremos que cada representante defienda lo que considera justo para sus electores, sin estar atado a posiciones partidistas rígidas”, sostuvo.
El hundimiento del transfuguismo representa un revés para sectores que buscaban mayor flexibilidad en la afiliación política, pero también refuerza la estabilidad del sistema de partidos en Colombia. La discusión sobre una reforma política sigue abierta, con la expectativa de nuevas propuestas que aborden los desafíos del sistema electoral sin comprometer su integridad.








