La movilidad en Bucaramanga continúa enfrentando dificultades por la descoordinación de los semáforos en diferentes sectores de la ciudad. Uno de los puntos donde más se evidencia la situación es la calle 36, donde conductores han reportado cambios constantes entre luces verdes y rojas que generan congestión y afectan los desplazamientos.
De acuerdo con información entregada por el director de Tránsito de Bucaramanga, Jhair Manrique, más de 105 intersecciones semafóricas están funcionando de manera local, lo que significa que actualmente no pueden ser controladas o programadas directamente desde la central de tránsito.
Según explicó el funcionario, una de las principales causas es el hurto de más de 300 metros de cableado que hacía parte de la conexión de varios cruces con el sistema centralizado. Por esta razón, los técnicos deben desplazarse hasta cada intersección para realizar manualmente los ajustes necesarios en los tiempos de los semáforos.
A esta situación se suman las afectaciones ocasionadas por lluvias intensas y variaciones de voltaje, que pueden alterar la programación de algunos equipos y obligar a realizar nuevas intervenciones.
El problema cobra especial importancia teniendo en cuenta que la Alcaldía de Bucaramanga contempla un proyecto de modernización de la red semafórica, que incluye la intervención de 182 intersecciones y la implementación de un sistema centralizado para mejorar la sincronización y el control del tráfico.
Mientras avanza este proceso, los conductores siguen enfrentando diariamente semáforos descoordinados en algunos corredores viales, una situación que puede aumentar los tiempos de desplazamiento y generar mayores congestiones, especialmente durante las horas de mayor circulación.







