Con el firme propósito de transformar la movilidad en el Área Metropolitana de Bucaramanga, la Gobernación de Santander y las alcaldías de Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta han unido esfuerzos para reactivar y modernizar el Sistema Integrado de Transporte Masivo. Este compromiso interinstitucional, liderado por el gobernador de Santander y el alcalde de Bucaramanga, ha sido respaldado por el Ministerio de Transporte, que ha participado activamente en mesas técnicas para consolidar la etapa de transición del sistema.
Durante la más reciente sesión de la Junta Directiva de Metrolínea S.A., se logró un consenso clave entre los representantes del Gobierno Nacional y los entes territoriales, dando luz verde a la entrada en operación de la Etapa Uno del Programa de Transición, diseñado en articulación con el Área Metropolitana de Bucaramanga.
Metrolínea S.A. expresó su agradecimiento a las autoridades locales y nacionales, destacando especialmente la voluntad política del alcalde Jaime Andrés Beltrán para facilitar la reactivación del sistema y avanzar hacia su modernización.
Como parte de este nuevo capítulo, la Junta Directiva autorizó la firma de acuerdos de complementariedad con el Transporte Público Colectivo, lo que permitirá:
• Mayor regulación y control del servicio
• Incorporación de tecnologías innovadoras
• Aumento en la frecuencia y cobertura de rutas
• Mejores condiciones de movilidad para los ciudadanos
Este avance representa un paso decisivo hacia un sistema de transporte público más moderno, conectado y confiable para Bucaramanga y sus municipios vecinos.
En medio de la reactivación del sistema de transporte masivo, usuarios del Área Metropolitana han vuelto a expresar una de las preguntas que más resuena en la opinión pública: ¿por qué, pese a que otros sistemas en el país enfrentan crisis financieras similares, Bucaramanga y sus municipios metropolitanos optaron por cesar la operación, dejando a miles de usuarios sin respuesta ni alternativa? La ciudadanía insiste en que se clarifique quiénes asumieron las decisiones y por qué no se han generado mecanismos de rendición pública de cuentas. Hoy, mientras el Programa de Transición avanza con apoyo del Gobierno Nacional, los usuarios reclaman que esta nueva etapa incluya garantías de transparencia, reparación y verdadera vocación de servicio.
“Nos dejaron sin alternativas, sin explicaciones y con un vacío que seguimos pagando todos los días.” Así lo expresa Marta Gómez, usuaria habitual del sistema de transporte masivo en Bucaramanga, quien aún recuerda el impacto que tuvo la suspensión del servicio en su rutina laboral. Como ella, miles de ciudadanos se preguntan por qué, si otros sistemas del país continúan operando pese a sus crisis financieras, el de Bucaramanga desapareció sin que los responsables hayan dado una rendición pública de cuentas clara.
“El pasaje subió, la espera se duplicó, y la incomodidad ahora es parte del recorrido,” comenta Andrés Ríos, comerciante en Floridablanca. Su testimonio evidencia el deterioro en las condiciones de movilidad que, según afirman, no ha sido compensado por soluciones efectivas.
La ciudadanía insiste en que esta nueva etapa de transición no solo reactive el sistema, sino que incluya mecanismos de reparación institucional y transparencia. “Queremos saber quién tomó las decisiones y por qué se abandonó una estructura pública de transporte que costó tanto construir,” recalca Diego Sánchez, estudiante universitario y usuario frecuente de Metrolínea.









