En un gesto que conjuga innovación, sostenibilidad y participación ciudadana, el municipio de Piedecuesta está marcando un precedente en la implementación de la economía circular, convirtiéndose en referente para el resto del departamento. Bajo el liderazgo del alcalde Oscar Javier Santos Galvis, la administración local impulsa iniciativas que transforman residuos en oportunidades, generando beneficios ambientales, económicos y sociales.
Uno de los ejemplos más emblemáticos es el Programa de Alimentación Escolar (PAE), donde el aceite usado en los comedores escolares es recolectado, tratado mediante procesos físico-químicos y convertido en jabón artesanal. Este producto es destinado a la limpieza de cocinas y comedores, cerrando el ciclo de uso con un enfoque pedagógico y ambiental.
“Cada barra de jabón representa un acto de conciencia, una lección de sostenibilidad y una apuesta por el futuro”, destacan voceros del programa.
La iniciativa no solo reduce la contaminación por vertimiento de aceites, sino que también disminuye costos operativos, fomenta la independencia de insumos y promueve la innovación local. Además, fortalece la educación ambiental entre estudiantes, docentes y personal administrativo, generando una cultura de corresponsabilidad.
Este modelo, que articula gestión pública, participación comunitaria y principios de economía circular, demuestra que es posible avanzar hacia un desarrollo sostenible desde lo local. Piedecuesta no solo recicla: reimagina el futuro.
Desde su implementación, el programa ha recuperado más de 120 litros de aceite vegetal usado, evitando la contaminación de fuentes hídricas y generando más de 600 barras de jabón reutilizable. “Antes no sabíamos qué hacer con el aceite, ahora lo convertimos en algo útil para todos”, comenta María del Pilar Gómez, auxiliar de cocina en la Institución Educativa Camilo Torres. La comunidad educativa celebra esta transformación como una lección viva de sostenibilidad. La Alcaldía invita a otros municipios a replicar esta experiencia y a los ciudadanos a sumarse con conciencia: cada litro de aceite reciclado es una victoria para el ambiente, la economía local y la salud pública.








