En medio de una creciente presión migratoria y una evidente ausencia de respaldo por parte del Gobierno Nacional, el alcalde Jaime Andrés Beltrán Martínez anunció nuevas medidas para controlar el ingreso de ciudadanos venezolanos a la capital santandereana.
En coordinación con Migración Colombia, se incrementará la presencia de funcionarios en los puntos de entrada y salida de la ciudad, con el objetivo de monitorear el flujo migratorio de personas que huyen de la crisis humanitaria en el vecino país. La decisión fue tomada tras una conversación con la directora nacional de Migración, Gloria Arriero López, en la que se definió una ruta de acción frente a la complejidad del fenómeno migratorio.
Aunque no se ha revelado el número exacto de ciudadanos venezolanos residenciados en Bucaramanga, el alcalde advirtió que los recursos locales para atender esta población son limitados y que el Gobierno Nacional ha dejado solos a los territorios en esta tarea. “Los presupuestos no alcanzan, y la respuesta institucional desde Bogotá ha sido insuficiente. Gobernadores y alcaldes estamos enfrentando esta situación sin el respaldo que se requiere”, expresó Beltrán.
La medida busca evitar un colapso en los servicios sociales de la ciudad, que ya enfrentan dificultades para garantizar atención en salud, educación y vivienda a una población migrante en constante crecimiento.
Este anuncio se da en un contexto de creciente tensión regional, donde los mandatarios locales claman por una política migratoria integral que no solo controle el ingreso, sino que garantice condiciones dignas para quienes ya han llegado.








