El Ideam advierte que un frente frío mantendrá lluvias persistentes en la región Andina durante la primera quincena de febrero, complicando la emergencia invernal que azota Santander con inundaciones y deslaves. Aunque el mes suele ser seco, este fenómeno climático inusual eleva el riesgo de crecidas en ríos y quebradas, especialmente en el Magdalena Medio santandereano.
Municipios aún en riesgo crítico
Doce localidades permanecen en alerta roja por alto riesgo de deslizamientos e inundaciones, según reportes recientes de la Gobernación y el Ideam: Vélez, Simacota, Puerto Wilches, Albania, Puerto Parra, Sabana de Torres, Charalá, San Gil, Puente Nacional, Barbosa, San Benito y Lebrija. Estas zonas enfrentan saturación de suelos y crecientes en ríos como Fonce, Suárez y Magdalena, con vigilancia constante en veredas ribereñas.
En municipios como Lebrija y Rionegro, el desborde del río Lebrija ha devastado veredas rurales, destruyendo escuelas, enseres y vías de acceso, con residentes varados en techos ante el avance del agua. Autoridades locales estiman cientos de hogares impactados por estas crecidas, sumándose a las emergencias viales reportadas en Bucaramanga, como el reciente hundimiento en Quebradaseca.
Respuesta institucional y apoyo nacional
Para contrarrestar la situación, se instaló un centro de comando conjunto con entidades nacionales y departamentales, que distribuye kits de asistencia y maquinaria para despejar derrumbes, aunque el gobernador clama por más fondos ante la escala del desastre. El Gobierno central anunció subsidios temporales de vivienda para damnificados, priorizando familias sin techo en zonas de alto riesgo como Puerto Wilches y Barrancabermeja.
En el Área Metropolitana, el monitoreo se intensifica en taludes y barrios vulnerables, sin reportes graves pero con llamados a la precaución extrema. Expertos urgen a la población evitar cruces de corrientes, desconectar equipos eléctricos durante tormentas y usar líneas como la 123 para alertas tempranas.
Santander enfrenta una prueba de resiliencia ante este invierno atípico; comunidades y autoridades apuestan por planes de mitigación a largo plazo para blindar territorios ante eventos recurrentes.








