La jornada del 6 de octubre dejó una paradoja en Bucaramanga y el área metropolitana: mientras las autoridades destacan el comportamiento de la movilidad, el comercio asegura que el costo económico fue alto. Fenalco Santander reportó que el 78,2 % de los comerciantes consultados tuvo una reducción en sus ventas, poniendo sobre la mesa una discusión que ahora va más allá de cuántos carros salieron de las calles.
La Dirección de Tránsito de Bucaramanga calificó como favorable el comportamiento de la movilidad durante la jornada, con bajos niveles de tráfico y controles en diferentes puntos de la ciudad. En Bucaramanga fueron impuestos 95 comparendos, mientras que el consolidado metropolitano reportó 196 sanciones y 128 vehículos inmovilizados.
Pero desde el sector comercial la lectura fue diferente. El balance de Fenalco Santander señala que el 63,6 % de los establecimientos consultados calificó negativamente la jornada para su actividad económica. El dato más contundente está en las ventas: casi ocho de cada diez comerciantes encuestados dijeron haber vendido menos durante el Día sin Carro.
La jornada también dejó un resultado favorable en materia ambiental. Las mediciones reportadas por la CDMB registraron disminuciones en las concentraciones de PM2.5 en las estaciones analizadas, con una reducción máxima del 29,1 % en el sector del Colegio Gaitán. Sin embargo, la propia lectura técnica obliga a tomar el resultado con cautela, pues la comparación incluye mediciones anteriores al inicio de la restricción.
Así, la jornada terminó dejando dos fotografías distintas de un mismo día. Para Tránsito, hubo mejores condiciones de circulación y se cumplió con el control de la restricción; para el comercio, la disminución en las ventas representó un impacto que no puede quedar por fuera de la evaluación de la medida.
Fenalco Santander, de hecho, no plantea simplemente eliminar el Día sin Carro. El gremio propone revisar cuándo y cómo realizarlo para disminuir el impacto sobre la actividad comercial. Según su consulta, el 54 % de los comerciantes considera que el martes es el día que menos afecta sus ventas.
El debate que queda después de la jornada, entonces, no es solamente si funcionó o no. La pregunta es cómo lograr los beneficios ambientales y de movilidad sin trasladar una parte desproporcionada del costo a quienes viven de las ventas del día a día. Esa será la discusión que deberán asumir las autoridades antes de la próxima jornada.








