Finalizando la semana, las calles de Barrancabermeja se llenaron de pasos, de cantos, de abrazos. Fue más que una caminata: fue un clamor. Jóvenes, líderes comunitarios, organizaciones sociales y autoridades locales se unieron en una sola voz: ¡basta ya de violencia!
El alcalde Jonathan Vásquez y la gestora social Laura Cristina Ahumada acompañaron la jornada, reafirmando su compromiso con una ciudad que se resiste a normalizar el dolor. Porque aquí, la esperanza no se rinde. Aquí, la memoria se transforma en acción.
La comunidad respondió con fuerza, con valentía, con amor. Cada paso fue una declaración: la paz no es un discurso, es una urgencia. Se construye desde abajo, desde el barrio, desde el corazón que recuerda y sueña.
Pero también fue una caminata que dolió. Porque, pese al aumento del pie de fuerza militar y policial, al trabajo conjunto entre la administración y las Fuerzas Armadas, los asesinatos no cesan. El microtráfico se expande. Y las nuevas generaciones de Barrancabermeja crecen sin conocer un ambiente de paz.
Este grito no es nuevo, pero hoy retumba más fuerte: ¡que cese la violencia, por favor! Que la caminata no sea solo símbolo, sino punto de inflexión. Que la paz deje de ser promesa y se vuelva presente.








