Desde el 1 de diciembre, el precio del gas natural vehicular (GNV) en Bucaramanga y otras regiones del interior del país registra un incremento de hasta 30%, según confirmó la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgás). Esta alza, derivada del vencimiento de contratos entre estaciones de servicio y distribuidores, así como del encarecimiento del gas importado, afecta directamente a más de 645.000 vehículos que operan con este combustible en Colombia.
En Bucaramanga, donde el GNV ha sido una alternativa económica frente a los combustibles líquidos, el impacto se siente con fuerza en el gremio de taxistas y en los pequeños transportadores de carga. “Este aumento nos pone contra las cuerdas. Muchos compañeros están pensando en parar porque no les da para cubrir los costos”, expresó un vocero del gremio de taxistas, quien pidió mantener el anonimato por temor a represalias.
Por su parte, representantes de asociaciones de transporte de carga liviana advierten que el alza podría traducirse en un incremento de tarifas para los usuarios o, en el peor de los casos, en la quiebra de pequeños empresarios. “Nos están obligando a trasladar el costo al cliente o a desaparecer. No hay otra salida”, afirmó un líder del sector en Santander.
El exministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta, advirtió que este “coletazo” de los precios internacionales del gas también afectará a los usuarios residenciales en regiones como la Caribe, pero el golpe más inmediato lo sienten quienes dependen del GNV para trabajar.
¿Y ahora qué?
• ¿Dónde están los alivios? El gremio exige al Gobierno nacional medidas de mitigación, como subsidios temporales o renegociación de contratos.
• ¿Qué pueden hacer los alcaldes? En ciudades como Bucaramanga, se espera que las autoridades locales intercedan ante el Ministerio de Minas para evitar una parálisis del transporte.
• ¿Cómo afecta al usuario? Si no hay respuesta, el alza podría trasladarse a las tarifas de taxi, fletes urbanos y servicios de mensajería.
Este incremento no es solo una cifra: es una alerta sobre la fragilidad del modelo energético para el transporte público y de carga en regiones como Santander. ¿Quién responde?








