Desde el Vaticano, el papa León XIV expresó este domingo su profunda preocupación por la situación que atraviesa Venezuela tras la captura del presidente Nicolás Maduro por parte de autoridades estadounidenses. En su mensaje posterior al Ángelus, el pontífice instó a que se respete la soberanía del país y se garantice el Estado de derecho, subrayando que “el bienestar del pueblo venezolano debe estar por encima de cualquier otro interés”.
“Con el corazón inquieto, sigo de cerca los acontecimientos en Venezuela. Es urgente superar la violencia y abrir caminos de justicia y paz”, manifestó el papa desde la ventana del Palacio Apostólico. Asimismo, hizo un llamado a las autoridades y actores internacionales a respetar los derechos humanos y civiles de toda la población, en consonancia con los principios constitucionales del país sudamericano.
El líder de la Iglesia Católica también alentó a la sociedad venezolana a trabajar unida por un futuro de estabilidad y entendimiento, con especial atención a quienes más sufren las consecuencias de la crisis económica. En ese sentido, pidió oraciones por el porvenir de la nación y encomendó su destino a la Virgen de Coromoto, así como a los santos José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles, canonizados por él mismo el pasado 19 de octubre.
León XIV, de nacionalidad estadounidense y peruana, ha abordado con cautela la situación venezolana desde su elección como pontífice el 8 de mayo. Durante su regreso de una visita al Líbano en diciembre, reiteró su preferencia por el diálogo y las medidas diplomáticas, incluso económicas, como vía para propiciar cambios en el país, frente a las presiones ejercidas por el gobierno de Donald Trump.
Ya en noviembre, desde su residencia en Castel Gandolfo, el papa había abogado por una salida negociada al conflicto entre Caracas y Washington, en medio de operativos estadounidenses contra embarcaciones sospechosas en el Caribe. En aquella ocasión, Maduro agradeció públicamente sus palabras durante un acto del Partido Socialista Unido de Venezuela.
En septiembre, la dirigente opositora María Corina Machado solicitó al pontífice su intervención en favor de los presos políticos. El tema continúa siendo seguido con atención en la Santa Sede, donde el arzobispo venezolano Edgar Peña Parra ocupa un rol clave como sustituto en la Secretaría de Estado, liderada por el cardenal Pietro Parolín, quien fue nuncio en Venezuela hasta 2013.








