La ofensiva armada registrada en las últimas horas en el suroccidente de Colombia dejó un balance que ya asciende a 19 muertos y más de 20 heridos, tras una cadena de ataques atribuidos a disidencias de las FARC en Cauca, Valle del Cauca y Nariño. El hecho más grave ocurrió en Cajibío, sobre la vía Panamericana, donde una carga explosiva detonada en el sector de El Túnel dejó víctimas civiles, vehículos destruidos y una grave afectación a la movilidad en uno de los corredores más importantes del país.
De acuerdo con los reportes recopilados, la jornada violenta comenzó con ataques contra instalaciones militares y otros puntos estratégicos en Cali, Palmira, El Tambo, Miranda, Mercaderes, Guachené, Padilla y Popayán, además de acciones armadas en Nariño. El Ejército y medios como El Heraldo señalaron que la arremetida habría sido ejecutada por estructuras del Estado Mayor Central, especialmente la columna Jaime Martínez, bajo el mando de alias Iván Mordisco.
En Cajibío, la explosión impactó varios vehículos, entre ellos una buseta, y provocó un cráter de gran tamaño en la carretera internacional. El gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, advirtió que la red hospitalaria estaba al límite por la cantidad de heridos y confirmó que el departamento enfrentaba una escalada terrorista que exigía una respuesta inmediata del Gobierno Nacional. Luego, el balance de víctimas siguió aumentando conforme avanzaron las labores de atención y rescate.
Las autoridades también reportaron daños en infraestructura civil y militar, además de alteraciones en la vía Panamericana y en sistemas de control aéreo en el suroccidente. El comandante de las Fuerzas Militares, general Hugo Alejandro López, afirmó que en dos días se habían registrado 26 acciones criminales en Cauca y Valle del Cauca, todas con fuerte impacto sobre la población civil.
Organismos como la Defensoría del Pueblo y la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos condenaron los ataques y llamaron a proteger a la población civil y respetar el Derecho Internacional Humanitario. En paralelo, el Gobierno atribuyó los hechos a las disidencias de las FARC y anunció refuerzos en seguridad mientras continúa la verificación de víctimas, heridos y daños materiales en toda la región.
La crisis de orden público dejó en evidencia la fragilidad de los corredores estratégicos del suroccidente y el peso que tiene el control territorial en una zona golpeada durante años por la disputa armada y el narcotráfico. Con el paso de las horas, el número de víctimas siguió en aumento, mientras las autoridades mantenían operativos de seguridad y atención humanitaria en los puntos más afectados.








