La crisis de la Nueva EPS ha escalado a una verdadera emergencia humanitaria, alertada por Afridro esta semana ante el Gobierno y autoridades de salud, con un impacto devastador en más de 11 millones de afiliados que enfrentan retrasos en medicamentos y servicios médicos esenciales.
La entidad acumula una deuda explosiva de 21,37 billones de pesos al marzo de 2025 —un salto del 198% desde 2022—, con un patrimonio negativo de 6,25 billones que evidencia su inviabilidad operativa, agravada por la omisión de datos para calcular la UPC 2026, según la Superintendencia Nacional de Salud.
Los embargos judiciales por más de 2 billones de pesos han bloqueado pagos cruciales a proveedores y hospitales, generando suspensiones de servicios afectando la liquidez total de la EPS intervenida desde 2024.
En Santander, la situación golpea fuerte a los usuarios del Área Metropolitana de Bucaramanga, donde se reportan demoras en citas especializadas y entrega de medicamentos oncológicos, incrementando la presión sobre hospitales locales como el Universitario de Santander (HUS), que atiende millas de afiliados con recursos en vilo.
Autoridades como MinSalud y Supersalud urgen soluciones inmediatas, mientras Afridro exige una Mesa Técnica de Emergencia para salvar la atención prioritaria y evitar un colapso mayor en el sistema de salud nacional.








