Con la llegada de las festividades decembrinas, las autoridades del área metropolitana han reiterado el llamado urgente a la ciudadanía para acatar las medidas que prohíben la quema, venta y manipulación de pólvora, especialmente para proteger a niños, niñas, adolescentes y personas en estado de embriaguez.
Los alcaldes de Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta han emitido decretos que restringen el uso de artefactos pirotécnicos, recordando que solo personal certificado y autorizado puede manipular este tipo de elementos. El incumplimiento de estas disposiciones puede acarrear sanciones económicas y legales, especialmente para padres, madres o cuidadores de menores que resulten lesionados por el uso indebido de pólvora.
“El objetivo no es solo evitar quemaduras, sino proteger la vida, la integridad y el bienestar emocional de nuestras familias”, señalaron voceros de las secretarías de Gobierno y Salud. En años anteriores, Santander ha registrado casos lamentables de menores con lesiones irreversibles, lo que ha motivado un enfoque más estricto y preventivo.
El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) ha dispuesto equipos de atención inmediata para responder ante cualquier caso de afectación a menores. Además, se activarán rutas de protección y se evaluarán responsabilidades parentales cuando se compruebe negligencia o exposición al riesgo.
Desde el sector salud, médicos y especialistas han reiterado que las quemaduras por pólvora pueden dejar secuelas físicas y psicológicas de por vida. “Una chispa puede cambiarlo todo. No hay pólvora inofensiva”, advirtió un cirujano pediátrico del Hospital Universitario de Santander.
Las autoridades invitan a la ciudadanía a denunciar la venta ilegal de pólvora y a optar por celebraciones seguras, creativas y libres de riesgos. La consigna es clara: la alegría de diciembre no puede convertirse en tragedia.








