Una granada de gas lacrimógeno fue hallada en la noche del jueves frente a la sede de la Alcaldía de Bucaramanga, en la calle 33 con carrera 13, activando un protocolo de emergencia y generando pánico entre transeúntes y funcionarios. El artefacto, modelo 5231 CS, fue verificado por un equipo antiexplosivos que descartó la presencia de otros elementos peligrosos.
El hallazgo se produjo en medio de un contexto de alta tensión por las recientes amenazas de Iván Mordisco, cabecilla de las disidencias de las Farc, quien advirtió sobre posibles acciones para sabotear el proceso electoral de 2026. Aunque la granada no detonó, las autoridades no descartan que el hecho esté relacionado con intentos de intimidación en plena campaña para las elecciones atípicas en Bucaramanga y Girón.
El gobernador de Santander, Juvenal Díaz, se pronunció enérgicamente, calificando el hecho como un acto de “intimidación inaceptable” y anunció la apertura de una investigación para determinar quién o quiénes dejaron el artefacto. “No permitiremos que el miedo se imponga sobre la democracia. Vamos a reforzar la seguridad en las sedes gubernamentales y en los eventos proselitistas”, afirmó el mandatario departamental.
La Policía Metropolitana de Bucaramanga, por su parte, convocó a una reunión extraordinaria para evaluar el nivel de riesgo y coordinar nuevas medidas de protección. Entre las acciones inmediatas se contempla el aumento de patrullajes, instalación de cámaras de vigilancia y controles de acceso más estrictos en edificios públicos.
Este hecho se suma a una serie de alertas que han encendido las alarmas sobre la capacidad de los grupos armados ilegales para generar zozobra con acciones puntuales. “El terrorismo no necesita grandes ejércitos: basta con una o dos personas decididas a sembrar el miedo para paralizar procesos democráticos”, advirtió un vocero de la Defensoría del Pueblo.
En medio de la incertidumbre, líderes sociales y comunitarios han hecho un llamado a la ciudadanía a no ceder ante el miedo y a participar activamente en las elecciones atípicas. “La mejor respuesta al terror es la democracia viva, la participación masiva y la vigilancia ciudadana”, expresó una lideresa juvenil del barrio San Francisco.
Este hecho nos recuerda que la seguridad no es solo tarea de las autoridades. La vigilancia comunitaria, la denuncia oportuna y la participación activa son claves para blindar nuestros territorios frente a quienes quieren sembrar el caos.








