El transporte público en el área metropolitana de Bucaramanga atraviesa una crisis financiera crítica. Este martes 20 de mayo, la Comisión VI del Senado abordó la situación de los Sistemas Integrados de Transporte Masivo (SITM), contando con la participación de la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, y el gerente de Metrolínea, Emiro José Castro.
Durante la sesión, los congresistas evidenciaron la gravedad del problema que enfrenta Metrolínea, cuyo déficit asciende a más de 250.000 millones de pesos. Castro insistió en la necesidad de un respaldo gubernamental efectivo, ya que los municipios metropolitanos no cuentan con los recursos suficientes para renegociar la deuda.
«Si el Gobierno Nacional está dispuesto a apoyar, esperamos que respalde la negociación de la deuda con recursos o bonos de deuda futura», destacó el gerente, haciendo un llamado urgente a la ministra y al Ministerio de Hacienda para concretar una estrategia viable.
A pesar de que el Gobierno Nacional ha descartado la liquidación del sistema, aún no hay claridad sobre la llegada de la flota eléctrica prometida. «Necesitamos fechas reales sobre la entrega de los buses eléctricos, pues la movilidad de la ciudad depende de ello,» subrayó Castro.
Inicialmente, la ministra Rojas tenía previsto visitar Bucaramanga este miércoles 21 de mayo, pero la agenda legislativa la obligó a aplazar su viaje. Se espera que la visita se reprograme en los próximos días, dado el compromiso del senador Gustavo Moreno, presidente de la Comisión Accidental de Sistemas de Transporte Masivo, de hacer seguimiento a las inquietudes expuestas en el debate.
La crisis del SITM en Bucaramanga sigue sin una solución definitiva, pero las voces desde el Congreso insisten en que el Gobierno Nacional debe actuar con prontitud para garantizar un transporte público eficiente y sostenible para la ciudad.
La crisis del transporte público ha impactado a varias ciudades con sistemas similares a Metrolínea, generando problemas de movilidad y afectando a miles de usuarios. En Bucaramanga, por ejemplo, la reducción de rutas y la falta de cobertura han llevado a una reorganización del sistema, combinando el SITM con el transporte convencional para evitar un colapso total.
En otras ciudades como Cali y Cartagena, la crisis financiera de sus sistemas de transporte masivo obligó a renegociaciones de deuda con el Gobierno Nacional, similar a lo que se plantea para Bucaramanga. En algunos casos, la falta de planificación y cobertura adecuada ha generado un aumento en el transporte informal, afectando la seguridad y calidad del servicio.
Además, informes sobre movilidad en Bucaramanga han señalado que la congestión vial y el rezago en infraestructura han agravado la crisis del transporte público, lo que ha llevado a propuestas de transformación del sistema para garantizar su sostenibilidad.
Estos antecedentes muestran que la crisis del SITM no es un problema aislado y que las soluciones deben contemplar estrategias de financiamiento, modernización de flotas y mejor integración con otros medios de transporte.
Las ciudades colombianas han implementado diversas estrategias para enfrentar la crisis del transporte público. En Bogotá, se creó el Fondo de Estabilización de Tarifas (FET) para equilibrar la financiación del sistema, aunque sigue acumulando un déficit significativo. También se han promovido alternativas como la expansión de rutas zonales y la modernización de la flota.
En Cali y Cartagena, la solución ha pasado por renegociaciones de deuda con el Gobierno Nacional, permitiendo la continuidad del servicio sin afectar a los usuarios. Además, se han impulsado proyectos de movilidad sostenible, como la incorporación de buses eléctricos y mejoras en la infraestructura vial.
Otras estrategias incluyen la modernización tecnológica, como el uso de sistemas de pago electrónico y aplicaciones para optimizar rutas y tiempos de espera. También se han desarrollado planes de integración con otros medios de transporte, como bicicletas públicas y corredores exclusivos para buses.
Estos enfoques muestran que la solución requiere una combinación de financiamiento, innovación tecnológica y planificación urbana.








