Floridablanca – La nostalgia por el antiguo Parque Recreacional El Lago, ícono de la infancia y la recreación santandereana, ha vuelto al centro del debate público. Esta semana, el gerente de la Lotería de Santander, Herwing Peña, anunció que el predio donde funcionó el parque fue entregado en arriendo por 30 años a la empresa Aquatic Group S.A.S., que se encargará de su renovación y reapertura como complejo acuático en diciembre de 2026.
Según Peña, el proyecto busca recuperar los toboganes y piscinas que hicieron famoso al parque entre 1976 y 2005, y devolverle a la comunidad un espacio de esparcimiento familiar. “La reapertura de este espacio es un anhelo de los florideños”, afirmó durante la rueda de prensa.
Sin embargo, la decisión ha generado una fuerte controversia. El alcalde de Floridablanca, José Fernando Sánchez, expresó su rechazo categórico al proyecto, argumentando que no fue consultado con la administración municipal ni con la ciudadanía. En un pronunciamiento público, Sánchez denunció que el modelo de concesión a 30 años ignora el sentir popular y perpetúa un enfoque que ya fracasó en el pasado con Acualago.
“El 70% de los florideños rechaza este modelo. Lo que la gente quiere no es otro parque de piscinas, sino recuperar El Lago como un espacio público, con atracciones mecánicas, cultura y acceso libre”, afirmó el mandatario local.
La tensión entre la Gobernación y la Alcaldía revive viejas heridas sobre el manejo del predio, que ha permanecido cerrado y deteriorado durante años. Mientras la administración departamental defiende la alianza público-privada como vía para reactivar el lugar, sectores ciudadanos y líderes locales exigen transparencia, participación y un modelo que priorice el bien común.
¿Qué tipo de parque necesita Floridablanca? ¿Quién decide sobre su futuro? La reapertura de El Lago no solo es una obra de infraestructura: es una disputa por la memoria, el modelo de ciudad y el derecho a decidir sobre los espacios públicos.
La reapertura de El Lago no puede ser solo una decisión administrativa ni un pulso político entre mandatarios. Es hora de que los verdaderos dueños del parque —los habitantes de Floridablanca— hagan oír su voz. Como constituyente primario, la ciudadanía tiene el derecho y el deber de participar activamente en este debate, exigir transparencia, y proponer modelos que respondan a sus sueños, no a intereses ajenos. El futuro de El Lago debe construirse con la gente, no a sus espaldas.








