En Bucaramanga, la justicia restaurativa dejó de ser una promesa y se convirtió en acción. Desde 2024, la estrategia liderada por el alcalde Jaime Andrés Beltrán, en alianza con el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), ha permitido que personas privadas de la libertad participen activamente en la recuperación de espacios públicos, demostrando que el perdón también se pinta con brochas y voluntad.
Ya son 15 jornadas en las que internos han salido a las calles para embellecer andenes, separadores y zonas verdes. La más reciente se llevó a cabo el 28 de agosto de 2025 en la Calle 45, vía hacia Girón, donde un grupo de reclusos restauró el separador central ante la mirada atenta y emocionada de los transeúntes.
“Estamos aquí porque queremos reparar. No solo el daño que hicimos, sino también nuestra propia historia”, expresó uno de los internos, mientras aplicaba pintura sobre el concreto desgastado.
La comunidad ha respondido con empatía. Una habitante del sector compartió su impresión:
“Es esperanzador verlos trabajando con la Policía, el INPEC, la Alcaldía. Esta labor embellece la ciudad, pero también nos recuerda que todos merecen una segunda oportunidad”.
Desde el INPEC, el director regional destacó el impacto del programa:
“Estas jornadas no solo dignifican a los internos, también fortalecen el vínculo entre la ciudadanía y el sistema penitenciario. La resocialización no ocurre en silencio, ocurre en comunidad”.
Bucaramanga se posiciona como referente nacional en iniciativas que combinan reparación simbólica, participación activa y transformación urbana. En cada jornada, la ciudad no solo se pinta: se reconcilia.








