Después de 14 años de incertidumbre, esperanza y amor intacto, Néstor Ferney Garzón Suárez volvió a su familia. Tenía 14 años cuando desapareció en San José del Guaviare, tras salir a jugar fútbol como tantas tardes antes. Desde entonces, su padre, Néstor Vidal Garzón Arévalo, lo buscó incansablemente.
“El Monito”, como lo llamaba cariñosamente, soñaba con ser futbolista, trabajar la tierra y montar a caballo. Su vida, como la de tantos niños en Colombia, fue interrumpida por el conflicto armado. Hoy, gracias al trabajo de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), Néstor Ferney ha regresado a casa, en un acto que honra su memoria y reafirma el derecho a la verdad y la reparación.
Su cuerpo fue hallado en el cementerio de San José del Guaviare como parte de los procedimientos de protección ordenados por la Sección de Ausencia de Reconocimiento de Verdad. Este hallazgo forma parte de una de las entregas dignas más significativas realizadas por la JEP, que ya ha devuelto a sus familias 22 cuerpos de víctimas de desaparición forzada.
La entrega, liderada por la Unidad de Investigación y Acusación (UIA), contó con el acompañamiento de entidades comprometidas con la verdad, la reparación y la justicia: la UARIV, la Corporación Colectivo Socio Jurídico Orlando Fals Borda, la Fundación Nydia Erika Bautista y la Procuraduría Delegada ante la Jurisdicción.
El caso de Néstor Ferney ahora forma parte del expediente que investiga el reclutamiento y la utilización de niños y niñas por actores armados. Mientras tanto, su padre, desde un lugar profundo de amor y reflexión, agradece haberlo recuperado y poder darle una sepultura digna: “Hoy tengo su cuerpo santo y voy a darle una sepultura donde pueda estar tranquilo.”








