Mientras muchas regiones del país buscan atraer inversión extranjera y fortalecer su capacidad exportadora, Santander acaba de conseguir un reconocimiento que lo ubica en el radar internacional del comercio seguro y transparente. La Zona Franca Santander fue certificada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, convirtiéndose en la primera zona franca colombiana en alcanzar este estándar internacional y una de las pioneras en América Latina.
La distinción hace parte del programa “Zonas Francas Limpias”, una iniciativa impulsada por la OCDE para garantizar que las operaciones desarrolladas dentro de estos complejos empresariales cumplan altos niveles de control, trazabilidad y legalidad, reduciendo riesgos asociados al comercio ilícito y fortaleciendo la confianza de inversionistas internacionales.
El proceso no fue automático. Durante varios meses, expertos de Bureau Veritas realizaron auditorías técnicas y operativas tanto al Usuario Operador como a las compañías instaladas dentro de la zona franca. Las evaluaciones incluyeron revisión de inventarios, monitoreo de mercancías, verificación de métodos de pago, protección de propiedad intelectual y análisis de protocolos de ingreso y salida de bienes y personas.
Uno de los aspectos que más llamó la atención dentro del programa es que la OCDE solo eligió a tres países para desarrollar esta prueba internacional: España, Costa Rica y Colombia. Dentro del caso colombiano, Zona Franca Santander fue seleccionada como una de las plataformas piloto gracias a sus procesos operativos y a la articulación empresarial construida en la región.
La certificación no solo representa un reconocimiento institucional. También abre una puerta estratégica para que Santander fortalezca su perfil como destino de inversión y centro logístico para compañías nacionales e internacionales que buscan operar bajo estándares globales de seguridad y cumplimiento.
Andrea Serrano, gerente de la entidad, señaló que el logro refleja el trabajo conjunto entre el sector empresarial, el talento humano y el respaldo público y privado que ha permitido consolidar el proyecto regional. “Más que un reconocimiento para la Zona Franca Santander, este es un mensaje de confianza para la región y para el país. Demuestra que desde las regiones también se pueden construir modelos empresariales sólidos, competitivos y alineados con estándares internacionales”, expresó.
Otro de los elementos destacados del proceso es que la certificación no termina con la entrega del sello internacional. La OCDE estableció un esquema de seguimiento permanente que contempla auditorías anuales durante los próximos cuatro años y una nueva evaluación integral en el quinto año, con el propósito de verificar la continuidad de los estándares alcanzados.
Sectores empresariales consideran que este avance podría traducirse en mayores oportunidades de inversión, generación de empleo y expansión industrial para Bucaramanga y el área metropolitana, especialmente en actividades relacionadas con logística, manufactura, tecnología y servicios especializados.
Con este paso, Zona Franca Santander busca consolidarse como un ecosistema empresarial preparado para competir en escenarios internacionales, en momentos en que la transparencia y la seguridad operativa se han convertido en factores decisivos para el comercio mundial.







