Una de las principales preocupaciones es el impacto en la creación de empleo, ya que un crecimiento económico lento puede limitar las oportunidades laborales y aumentar la tasa de desempleo, que se encuentra en 8,2% según el DANE.
Además, un crecimiento económico bajo puede afectar la inversión en sectores claves como la infraestructura, educación y salud. Esto puede tener un impacto negativo en la competitividad del país y su capacidad para atraer inversión extranjera.
Otra consecuencia posible es la reducción del poder adquisitivo de los hogares, ya que la inflación puede seguir siendo alta, lo que afectaría la capacidad de los consumidores para adquirir bienes y servicios. Sin embargo, es importante destacar que la inflación ha mostrado una tendencia a la baja, con una variación anual de 5,20% en 2024.
Es importante mencionar que el crecimiento económico de 0,36% en noviembre de 2024 es solo una parte de la historia, ya que el PIB del tercer trimestre de 2024 creció un 2,0% con respecto al mismo periodo de 2023, impulsado por la inversión en obras civiles y maquinaria.








