Una noche que debía ser de descanso y reencuentro se convirtió en escenario de horror para cuatro familias del área metropolitana de Bucaramanga. Entre la noche del 20 y la madrugada del 21 de diciembre, cuatro personas fueron asesinadas en hechos aislados ocurridos en Floridablanca, Piedecuesta y Bucaramanga. Las autoridades investigan los móviles, mientras la comunidad exige respuestas y acciones urgentes.
El primer crimen ocurrió hacia las 8:50 p.m. en el barrio Altos de Villabel, Floridablanca. Jorge Armando Morales Sandoval, de 41 años, fue atacado con arma blanca por dos hombres que se movilizaban en motocicleta. Según sus familiares, fue interceptado en plena vía pública y herido de gravedad en el tórax y la axila. Aunque fue trasladado a la clínica Foscal, falleció minutos después. Las primeras hipótesis apuntan a una riña motivada por intolerancia.
Apenas 45 minutos más tarde, en el barrio Altos de Bellavista, también en Floridablanca, Cristian Andrés Vásquez Zafra, de 32 años, fue asesinado a tiros frente a su vivienda. Según su pareja, había recibido una llamada para encontrarse con un conocido. Dos hombres en moto llegaron al lugar y le dispararon sin mediar palabra. Las autoridades no descartan que se trate de un caso de sicariato vinculado a un posible ajuste de cuentas.
En Piedecuesta, hacia las 10:20 p.m., Edinson Ordóñez Villamizar, conocido como “Mechas”, fue baleado en el barrio Las Delicias mientras compartía con amigos frente a un billar. Recibió cinco impactos de bala y, aunque fue llevado a la Clínica Piedecuesta, no sobrevivió. Testigos señalaron a dos hombres en una motocicleta azul como los presuntos responsables. Las autoridades investigan si este hecho también estaría relacionado con disputas ilegales.
La madrugada del 21 de diciembre, a las 3:57 a.m., la violencia volvió a golpear, esta vez en la vía Bucaramanga-Girón, a la altura del barrio Los Guacamayos. Juan Pablo Villamizar, de 20 años, murió tras ser herido con arma blanca en el pecho durante una discusión derivada de un accidente de tránsito. Uno de los presuntos agresores fue capturado en flagrancia. La Policía calificó el hecho como un nuevo caso de intolerancia social.
En todos los casos, unidades del CTI de la Fiscalía y de la SIJIN adelantan las investigaciones, revisan cámaras de seguridad y activan redes de información ciudadana para esclarecer los hechos y dar con los responsables.
Alcaldes, liderazgos juveniles y comunitarios: no podemos seguir reaccionando cuando ya es tarde. Es hora de actuar con decisión para prevenir, educar y proteger. Urge fortalecer los espacios de diálogo, mediación y participación ciudadana, especialmente en barrios donde la violencia se ha vuelto rutina. Inviertan en cultura, deporte, empleabilidad y salud mental como antídotos contra la intolerancia. Que cada homicidio no sea solo una cifra y una noticia, sino un llamado a construir territorios donde la vida valga más que el miedo. La transformación empieza desde lo local, y ustedes tienen la llave.








