Georg Riess, ciudadano alemán de 34 años, fue capturado en el municipio de Piedecuesta, Santander, tras un operativo internacional coordinado entre la Policía Nacional de Colombia, Interpol y la Policía Federal de Alemania. Riess era buscado por su país desde agosto, luego de fugarse de una clínica psiquiátrica donde cumplía una condena por uno de los ataques escolares más violentos registrados en Europa.
El 17 de septiembre de 2009, Riess ingresó armado con bombas molotov, cuchillos, martillos y un hacha al colegio Carolinum-Gymnasium, en la ciudad de Ansbach, estado de Baviera, Alemania. El ataque dejó 47 personas heridas, 12 de ellas de gravedad, entre estudiantes y profesores. Las autoridades alemanas determinaron que el atentado fue premeditado: Riess había dejado un escrito fechado el 11 de septiembre con la frase “la escuela debe pagar”.
En 2010, fue condenado a nueve años bajo régimen juvenil y a un internamiento psiquiátrico indefinido, tras confirmarse que padecía un trastorno mental grave. Sin embargo, en agosto de este año logró escapar del centro médico, viajó a Brasil y luego ingresó a Colombia, donde se instaló en el área metropolitana de Bucaramanga, intentando pasar desapercibido.
Su captura en Piedecuesta se logró gracias a una notificación roja de Interpol, ejecutada por la Oficina Central Nacional en Colombia. Según el general Carlos Fernando Triana, director de la Policía Nacional, Riess será puesto a disposición de las autoridades competentes para su proceso de extradición a Alemania, donde deberá continuar cumpliendo su condena.
La presencia del fugitivo en Santander había pasado inadvertida hasta que las autoridades lograron ubicarlo mediante labores de inteligencia. Su caso reabre el debate sobre los mecanismos de control migratorio y cooperación internacional frente al crimen transnacional.








