En medio de una profunda conmoción colectiva, el municipio de Girón (Santander) recibió el fallo judicial que condena a 56 años y 3 meses de prisión al responsable del feminicidio agravado y la desaparición forzada de una menor de ocho años. Este veredicto, esperado por la sociedad santandereana tras una intensa acción mediática que visibilizó el dolor de la familia, pone fin a uno de los casos más desgarradores registrados en la región.
La víctima, hija de una migrante venezolana que había llegado a Girón dos años antes del crimen huyendo de la dictadura de Nicolás Maduro, fue atacada por un hombre que, tras ganarse la confianza de la madre, accedió al entorno familiar a través de su esposa, quien cuidaba de la niña durante las jornadas laborales de la mujer. El 1 de mayo de 2024, en un momento de descuido, el hombre retiró a la menor del lugar y más tarde fue encontrado su cuerpo sin vida, cerca del barrio Rincón de Girón, con evidentes signos de violencia.
El dictamen del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses confirmó que la menor había sido golpeada en múltiples ocasiones, lo que provocó su fallecimiento. El agresor fue capturado el mismo día del crimen, y posteriormente un fiscal de la Seccional Santander le imputó los delitos de feminicidio agravado y desaparición forzada agravada, cargos que no aceptó.
Con base en las pruebas recaudadas por la Fiscalía General de la Nación, un juez de conocimiento dictó la condena que marca un precedente judicial y ético frente a la violencia contra niñas migrantes, en un contexto donde las redes de protección social aún se enfrentan a profundas brechas.








