Una joven mesera de 22 años se encuentra en estado crítico en la UCI del Hospital Universitario de Santander luego de sufrir un accidente laboral que le dejó quemaduras de segundo y tercer grado en el 95% de su cuerpo, mientras cumplía su turno en un hotel del centro de Bucaramanga. La familia denuncia que, pese a estar trabajando al momento de la emergencia, la empleada no estaba afiliada a una Administradora de Riesgos Laborales, lo que ha encendido las alarmas sobre las condiciones de contratación y protección social en el establecimiento.
Según el relato de sus allegados, la joven, identificada como María Fernanda Vargas Díaz, salió a trabajar como cualquier día, pero terminó en una cama de cuidados intensivos, sometida a múltiples intervenciones y con un pronóstico reservado por la gravedad de las lesiones. Los médicos han advertido que el proceso de recuperación será largo y complejo, tanto por la extensión de las quemaduras como por las secuelas físicas y emocionales que podría enfrentar.
La madre de la víctima, Liliana Díaz, aseguró que inicialmente se habría intentado registrarla como huésped del hotel para que la atención se tramitara a través de un seguro, maniobra que rechazó de inmediato al insistir en que se trató de un accidente ocurrido en plena jornada laboral. La mujer sostiene que la atención médica se ha garantizado hasta ahora gracias al régimen subsidiado, mientras exige que se reconozca formalmente el caso como un siniestro laboral y se aseguren todos los procedimientos que su hija requiere para sobrevivir.
Desde el hotel, el abogado del establecimiento manifestó que la administración es “solidaria” con la situación y que adelanta investigaciones internas para esclarecer lo ocurrido, al tiempo que ofreció colaboración a las autoridades competentes. También afirmó que están dispuestos a dialogar con la familia de María Fernanda, aunque hasta el momento no se ha concretado ningún acercamiento, en medio de la tensión por las denuncias sobre la falta de afiliación a riesgos laborales.
El caso ha despertado preocupación entre organizaciones y ciudadanos que reclaman mayor vigilancia a las condiciones de empleo en el sector hotelero y de servicios, donde son frecuentes las contrataciones informales y la ausencia de garantías en materia de seguridad social. Mientras tanto, la familia de María Fernanda permanece a la espera de que se definan responsabilidades y se activen los mecanismos para cubrir los altos costos del tratamiento que necesita la joven para seguir con vida.








