Las Fuerzas Militares de Colombia, lideradas por el general Hugo López Barreto, ejecutaron en la madrugada del 4 de febrero de 2026 una operación de alta precisión con bombardeo aéreo y terrestre en los municipios de El Tarra y Tibú, Norte de Santander, contra objetivos del ELN (frente Nororiental) y el Frente 33 de disidencias FARC (comandado por alias Calarcá).
La acción conjunta involucró al Ejército Nacional (Segunda División y División de Aviación Davaa), Fuerza Aeroespacial Colombiana, Policía Nacional y Fuerza de Tarea Vulcano, resultando en la neutralización de siete presuntos integrantes del ELN y la captura de uno más.
Se incautó abundante material de guerra, incluyendo armas largas y cortas, municiones, artefactos explosivos improvisados, drones destruidos y granadas adaptadas para aeronaves no tripuladas. El despliegue táctico, respaldado por tecnología y coordinación interinstitucional, se mantiene activo con patrullajes y control territorial bajo principios del Derecho Internacional Humanitario y respeto a los Derechos Humanos, protegiendo a la población civil.
Esta ofensiva surge tras la reunión entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, acordando neutralizar cabecillas de grupos armados en menos de dos meses, y representa el primer bombardeo contra disidencias de alias Calarcá, en giro a la política de Paz Total. El Catatumbo vive una crisis humanitaria desde 2025, con 166 homicidios, más de 100.000 desplazados y seis desaparecidos firmantes de paz; el Frente 33 creció a 500 integrantes y el ELN mantiene 2.000 hombres en la zona.
Se reportan desplazamientos preliminares, con tropas consolidando el área y operaciones continuas contra rearme.








