Desde el 6 de enero de 2026, el Sistema Integrado de Transporte Masivo de Bucaramanga (SITME) implementó un reajuste en sus tarifas: los pasajes para rutas troncales y cortas pasaron a costar $3.000, mientras que los trayectos largos se fijaron en $3.600. La medida, según voceros del sistema, busca fortalecer la viabilidad financiera del modelo.
No obstante, el incremento ha coincidido con crecientes cuestionamientos ciudadanos por la baja ocupación de los buses, atribuida en parte a la falta de estaciones de servicio plenamente habilitadas.
Esta situación ha limitado la integración efectiva del sistema con las dinámicas reales de movilidad urbana, generando preocupación sobre su operatividad y pertinencia.
En medio de la crisis financiera que atraviesa Metrolínea, operadores, usuarios y expertos en movilidad coinciden en que los ajustes tarifarios, por sí solos, no bastan. Se hace cada vez más urgente una revisión estructural del modelo de transporte, que contemple mejoras en la cobertura, la frecuencia del servicio y la articulación con otras formas de desplazamiento en el área metropolitana.








