Ante la compleja coyuntura que atraviesa Venezuela, marcada por la captura del presidente Nicolás Maduro tras los bombardeos registrados en Caracas durante la madrugada, el alcalde de Bucaramanga, Cristian Portilla, convocó con carácter urgente a un consejo de seguridad extraordinario este sábado a las 10:00 a.m.
La reunión, que congrega a autoridades civiles, militares y organismos de control, tiene como objetivo trazar un plan de acción inmediato para garantizar el orden público, reforzar los controles en los accesos al área metropolitana y preparar una respuesta coordinada ante posibles efectos migratorios o de seguridad derivados de la situación en el país vecino.
“Convocamos este consejo para actuar con responsabilidad y anticipación. Bucaramanga, por su ubicación estratégica, debe estar preparada para proteger a sus ciudadanos y brindar atención humanitaria si es necesario”, expresó el mandatario local en un comunicado oficial.
Portilla también se pronunció sobre el contexto regional, subrayando que la crisis venezolana no es un hecho aislado. “Lo que ocurre en Venezuela tiene repercusiones en toda América Latina. Esta situación merecía una respuesta contundente, no solo por sus implicaciones políticas, sino por el drama humano que ha generado”, afirmó.
El alcalde hizo un llamado a la ciudadanía a mantenerse informada por canales oficiales y a fortalecer el compromiso con la democracia. “La defensa de nuestras instituciones y la cohesión social son fundamentales para evitar que escenarios de inestabilidad se repliquen en nuestro país”, añadió.
Desde la administración municipal se ha iniciado un trabajo articulado con Migración Colombia, la Policía Metropolitana, el Ejército y organismos de socorro, con el fin de establecer rutas de atención humanitaria y mecanismos de vigilancia en puntos estratégicos de ingreso a la ciudad.
La reacción de Bucaramanga ante esta coyuntura internacional revela una lectura aguda del contexto regional y una apuesta por la prevención como principio de gobierno. En un momento en que la incertidumbre se expande más allá de las fronteras, la ciudad se posiciona como un territorio que no solo se protege, sino que también se prepara para acoger con dignidad a quienes puedan necesitar refugio. La articulación entre seguridad y humanidad será clave para que la respuesta institucional no solo sea eficaz, sino también ética y solidaria.








