La edición 2025 de la Feria Bonita culminó este domingo con un espectáculo vibrante y nostálgico que hizo latir fuerte el corazón de los bumangueses. Más de 600 vehículos —entre autos clásicos, antiguos y motocicletas de alto cilindraje— desfilaron por la emblemática carrera 27, en un recorrido que combinó historia, potencia y pasión por el motor.
El desfile, que inició en la rotonda de la UIS y se extendió hasta el parque de Las Cigarras, fue acompañado por miles de espectadores que se apostaron en los andenes para admirar joyas automotrices de distintas épocas. Desde modelos Ford y Chevrolet de los años 50 hasta motocicletas Harley Davidson, chopper y naked de última generación, el evento fue una verdadera cápsula del tiempo sobre ruedas.
Más que motores: una celebración de identidad
La jornada también incluyó el sábado 13 de septiembre con el Desfile de los Picos de Oro, con carrozas temáticas que rindieron homenaje a las provincias de Santander y sus mitos fundacionales, como el de la laguna de Ortices. Las carrozas, diseñadas por más de 40 artistas locales e internacionales, incorporaron movimiento, sonido y figuras al estilo Disney, en una apuesta por la innovación visual y la promoción turística.
Cierres viales y logística impecable
La Dirección de Tránsito de Bucaramanga implementó un dispositivo especial para garantizar la movilidad y seguridad durante el evento. La carrera 27 estuvo cerrada entre la Puerta del Sol y la calle 56 desde el viernes en la noche hasta la medianoche del domingo, permitiendo el paso fluido de las carrozas, autos y motos.
Una feria que se transforma y permanece
Con más de 70 actividades culturales, musicales, gastronómicas y deportivas, la Feria Bonita 2025 reafirmó su lugar como el evento más representativo de Bucaramanga. Bajo el lema “Capital de lo que somos”, esta edición apostó por la diversidad, la memoria y el talento local.
Festival de Colonias: un abrazo entre territorios
Como parte del cierre de la Feria Bonita, este domingo 14 de septiembre se celebró el tradicional Festival de Colonias en los alrededores del Estadio Américo Montanini. Más de 80 colonias de las provincias santandereanas y otras regiones del país se reencontraron en un espacio de memoria, gastronomía y folclor. La ciudad invitada fue Santa Marta, que celebró sus 500 años de fundación con una muestra cultural que incluyó danzas, música y sabores del Caribe. El país invitado, Brasil, cautivó con su alegría, ritmos y cocina tradicional, convirtiendo el festival en una verdadera fusión de culturas. La respuesta de los santandereanos fue masiva y entusiasta: familias enteras recorrieron los estands, degustaron platos típicos y se dejaron llevar por la música en una jornada que reafirmó el valor del encuentro y la diversidad.








