El sol apenas se asomaba sobre el embalse Topocoro cuando comenzaron a llegar los primeros participantes del Tercer Foro Regional de Turismo. Algunos venían en chalupa, otros en camionetas cargadas de productos locales, y muchos con sombreros que no solo protegían del sol, sino que simbolizaban el arraigo. El aire olía a cacao, café y propósito.
Un foro que no fue solo discurso
Desde el primer panel, quedó claro que este no sería un evento de frases hechas. “Aquí no vinimos a vender humo, vinimos a sembrar futuro”, dijo Luz Esmeralda Rodríguez, una de las fundadoras de Mujeres con alma y sombrero, mientras mostraba una barra de chocolate artesanal envuelta en papel reciclado. Su aldea turística fue uno de los proyectos más aplaudidos, no solo por su propuesta económica, sino por su capacidad de narrar el territorio desde la experiencia femenina.
“El turismo sostenible no se decreta, se construye con confianza y coherencia”, comentó Jorge Rueda, guía de Zapatoca, durante el conversatorio sobre rutas de memoria.
Opiniones que marcaron el pulso
• Andrea Zárate, emprendedora rural: “Nosotras no solo ofrecemos hospedaje, ofrecemos historia. Cada visitante se lleva un pedazo de nuestra lucha.”
• Carlos Mantilla, funcionario de la Gobernación: “Topocoro tiene todo para ser un destino de clase mundial, pero si no articulamos esfuerzos, seguiremos improvisando.”
• María Fernanda Gómez, estudiante de turismo: “Este foro me mostró que el turismo no es solo negocio, es también justicia territorial.”
Entre acuerdos y silencios
Se presentaron diagnósticos, planes y clubes de producto. Se habló de capacitación, de misiones empresariales, de articulación público-privada. Pero también hubo silencios incómodos: la falta de infraestructura, el rezago en conectividad, la ausencia de políticas con enfoque de género. “Nos escuchan, pero aún no nos incluyen en la toma de decisiones”, dijo Isbelia Cepeda, con voz firme y mirada serena.
El mar dulce como escenario y símbolo
Topocoro, con sus 6.960 hectáreas de agua, fue más que telón de fondo. Fue protagonista. “Este embalse no solo genera energía, también puede generar esperanza”, dijo un representante de Isagen. Y en ese espejo de agua, las palabras de los participantes se reflejaron como promesas por cumplir.









