Cada 4 de agosto se conmemora en Colombia el Día del Periodista y Comunicador, instaurado por la Ley 918 de 2004 como homenaje a Antonio Nariño, quien en 1794 publicó la Declaración de los Derechos del Hombre, desafiando la censura virreinal y sembrando las bases de un periodismo comprometido con la libertad.
Aunque tradicionalmente se ha celebrado también el 9 de febrero —fecha en que circuló el Papel Periódico de Santafé de Bogotá— esta segunda efeméride evoca la dimensión ética y política del oficio: informar como ejercicio de defensa de los derechos fundamentales.
Entre el conflicto armado y el compromiso ético
La historia del periodismo colombiano está marcada por la violencia. Según el Centro Nacional de Memoria Histórica, 248 periodistas fueron asesinados entre 1958 y 2021, en el marco de un conflicto armado que afectó la libertad de prensa. A ello se suman múltiples formas de silenciamiento: secuestros, amenazas, desplazamientos forzados y censura institucional.
Desde 2012, el Estado colombiano reconoce al gremio como víctima colectiva del conflicto, y adelanta acciones de reparación orientadas a dignificar la labor periodística.
El panorama actual: precariedad, vocación y nuevos formatos
En pleno 2025, ejercer el periodismo en Colombia —especialmente en provincias— sigue siendo un reto. La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) advierte que menos del 40 % de los periodistas tiene contrato laboral, mientras que en medios locales son los comunicadores quienes deben pagar por tener un espacio para informar.
Sin embargo, el periodismo independiente resiste. Proyectos regionales, comunitarios y digitales han renovado las narrativas, humanizando los contenidos, incorporando testimonios y generando diálogo con las audiencias.
En Santander, por ejemplo, el cubrimiento cultural y social se fortalece a través de formatos híbridos y colaborativos que trascienden lo tradicional.
Voces del oficio: testimonios que narran la dignidad del periodismo
“Cada guerra comienza por la represión de una expresión.” — Ignacio Gómez, subdirector de Noticias Uno.
“Cubrir el conflicto es convivir con el dolor ajeno, sin perder la capacidad de narrarlo con dignidad.” — Gloria Castrillón, periodista de paz.
“En la provincia, el micrófono es resistencia. A veces pagamos por hablar, pero nunca dejamos de hacerlo.” — Bibiana Mercado, periodista regional.
“El periodismo no es solo contar lo que pasa, es entender por qué pasa y a quién afecta.” — Ginna Morelo, periodista investigativa.
Estas voces evidencian la fuerza ética de quienes han narrado el país desde sus contradicciones, dolores y esperanzas.
Un llamado a la ciudadanía: discernir es también cuidar la democracia
En tiempos donde el flujo de información parece inagotable, es urgente recordar que no todo lo que circula en redes sociales es noticia. La inmediatez puede desinformar, y el ruido digital no reemplaza el criterio periodístico.
Por eso, es responsabilidad de los medios exigir a sus periodistas rigurosidad, veracidad y contexto. El periodismo sigue siendo, en esencia, un oficio que no solo informa: interpreta, conecta y construye ciudadanía.








