Hoy, 8 de marzo de 2026, Colombia despierta con las urnas abiertas desde las 8:00 a.m., en una jornada legislativa que define el Congreso y filtra presidenciables para 2026. Mientras el Puesto de Mando Unificado reporta normalidad hasta el momento, las sombras de denuncias por compra de votos planean sobre el proceso. En un departamento, como Santander, con 1,8 millones de electores y 825 puestos, el voto no es solo un derecho, sino un antídoto contra la trashumancia y la polarización que amenazan la democracia local.
Los votantes santandereanos enfrentan tarjetones cargados de controversia: 195 candidatos nacionales investigados buscan fuero, y alertas por violencia en 87 municipios recuerdan que el poder se teje con hilos oscuros. Reflexionemos un poco: ¿elegimos representantes o cómplices de esquemas que erosionan la confianza pública? La Fiscalía y Policía, con incautaciones de millones previas, vigilan, pero la verdadera vigilancia es la nuestra al marcar la «X».
A nivel nacional, denuncias de fraude y despliegues de 246.000 uniformados en zonas calientes como Norte de Santander subrayan la fragilidad del momento. Para los santandereanos, esta elección es un espejo: ¿repetimos ciclos de impunidad o impulsamos un Congreso que fiscalice de verdad?
Votar hasta las 4:00 p.m. es más que un acto cívico; es rechazar el clientelismo rampante en Santander y apostar por transparencia. En esta hora temprana, con mesas fluidas, el llamado es claro: infórmense en registraduria.gov.co, eviten presiones y prioricen mérito sobre promesas vacías. El futuro del país —y de nuestra región— se decide hoy en las filas de los 5.954 mesas departamentales.
Que esta jornada no sea recordada por un voto reflexivo que eleve a Colombia. ¡Salgan a las urnas, santandereanos, su voto es importante!








