El ruido excesivo en las ciudades se ha convertido en un problema de salud pública con consecuencias graves para los ciudadanos. La exposición prolongada a altos niveles de ruido puede causar pérdida auditiva, estrés, trastornos del sueño, problemas cardiovasculares y afectaciones en el rendimiento intelectual.
Por esta razón, es fundamental que las autoridades territoriales implementen de inmediato la Ley Antirruido, que entró en vigencia el pasado 7 de marzo de 2025. Esta normativa, Ley 2450 de 2025, proporciona herramientas clave a las entidades encargadas de la movilidad, el medio ambiente y la salud para controlar la contaminación auditiva, imponiendo sanciones a quienes alteren los escapes de sus vehículos para incrementar la potencia y generar más ruido.
En ciudades como Bucaramanga y su área metropolitana, la problemática es evidente. Conductores de motocicletas modifican sus vehículos retirando los sistemas de escape, generando un estruendo que afecta la tranquilidad de los ciudadanos.
Camilo Quintero, coautor de la Ley junto con el representante por Antioquia, Daniel Carvalho, explicó el origen de la iniciativa:
«Nos dimos cuenta de que las mayores fuentes de ruido en las ciudades son las móviles, es decir, motos y carros. Por esta razón, la gente está desesperada por el aumento del ruido de estos vehículos, y establecimos esta norma para que las autoridades puedan intervenir con herramientas claras.»
Se espera que en un plazo máximo de 18 meses, la Ley Antirruido se aplique plenamente y permita reducir la contaminación auditiva, recuperando la tranquilidad de los espacios urbanos.
El ambientalista Gustavo Galvis Hernández, en una reciente columna publicada en Vanguardia, alertó sobre los efectos perjudiciales del ruido en la salud, resaltando la importancia de un control riguroso sobre los niveles de contaminación sonora.
La implementación efectiva de esta ley no solo contribuirá a un ambiente más saludable, sino que garantizará el derecho al bienestar acústico de la población.








