Lo que debía ser una jornada de esparcimiento familiar terminó en tragedia este 25 de diciembre en el balneario El Cristalino, ubicado sobre la vía entre Rionegro y El Playón, en Santander. Una niña de seis años murió ahogada mientras disfrutaba de un baño en una de las piscinas del lugar, en un hecho que ha conmocionado a la comunidad local.
Según los reportes preliminares, la menor se encontraba en el agua hacia el mediodía, cuando, en circunstancias que aún son materia de investigación, se sumergió sin que nadie lo advirtiera a tiempo. Al parecer, su madre se encontraba fuera del área de la piscina en ese momento. Fueron los gritos de otros bañistas los que alertaron sobre la emergencia.
La niña fue auxiliada de inmediato y trasladada en un vehículo particular al Hospital San Antonio de Rionegro. Sin embargo, pese a los esfuerzos del personal médico, llegó sin signos vitales.
El caso ha generado consternación en la región y ha reavivado el debate sobre las condiciones de seguridad en los balnearios de la zona, especialmente durante temporadas de alta afluencia como la Navidad. Las autoridades locales han iniciado una investigación para esclarecer los hechos y determinar si hubo negligencia por parte de los responsables del establecimiento o de los adultos a cargo de la menor.
Este lamentable suceso pone en evidencia la necesidad urgente de reforzar los protocolos de seguridad en espacios recreativos, incluyendo la presencia de salvavidas capacitados, señalización adecuada y campañas de sensibilización sobre el cuidado infantil en entornos acuáticos. También invita a los medios y líderes comunitarios a promover mensajes de prevención y corresponsabilidad, especialmente en contextos de recreación familiar.
La muerte de esta pequeña no puede quedar como una cifra más en las estadísticas de accidentes infantiles. Es un llamado a la acción para autoridades, operadores turísticos y familias: la seguridad de nuestros niños no puede ser una opción, debe ser una prioridad. Que esta tragedia impulse medidas concretas para que ningún otro paseo termine en duelo.








