Después de más de tres décadas de espera, el Puente Metálico Modular sobre el río Quirata avanza con un 75% de ejecución, conectando los municipios de La Paz, Vélez, Santa Helena del Opón y Landázuri. Más de 3.000 habitantes ven cómo una promesa olvidada empieza a convertirse en realidad.
Este puente no solo une territorios: repara una herida histórica. “Aquí se perdieron vidas intentando cruzar el río. Cada invierno era una amenaza. Hoy, por fin, podemos hablar de dignidad.” — testimonio de María del Carmen Ríos, lideresa comunitaria de Santa Helena del Opón.
Durante años, los habitantes improvisaron pasos con guaduas, cuerdas y balsas artesanales. En épocas de lluvia, el río Quirata se convertía en un obstáculo mortal. La ausencia de infraestructura limitó el acceso a salud, educación y mercados, profundizando el aislamiento rural.
La obra, liderada por el gobernador Juvenal Díaz Mateus junto a la UNGRD y el Ejército Nacional, responde a una deuda histórica. Las estructuras principales ya están concluidas, y se trabaja en pavimentación y obras complementarias.
“Este puente no es solo acero y concreto. Es la posibilidad de que nuestros hijos lleguen al colegio sin miedo, de que el café y el plátano salgan al mercado sin perderse en el camino.” — agricultor de Landázuri.
Este proyecto también contempla medidas para proteger la ribera del río y garantizar su sostenibilidad. La comunidad lo recibe con esperanza, sabiendo que este cruce seguro es también un símbolo de reparación, memoria y futuro.








