Un informe del Centro Regional de Estudios de Energía (Cree), respaldado por Andesco, revela que Colombia podría enfrentar un faltante del 39% de gas natural en 2026 bajo condiciones medias de uso térmico, intensificándose al 58% el próximo año, con importaciones ya cubriendo el 23% del consumo en 2025. Esta dependencia externa, impulsada por precios altos del GNL importado, presiona las tarifas domésticas y amenaza la estabilidad industrial en un país vulnerable a sequías hidroeléctricas.
Reservas agotadas, producción concentrada en yacimientos envejecidos y cuellos de botella en ductos como La Mami-Ballena explican el desequilibrio, exacerbado por protestas en productores clave. Desde 2023, gremios como Naturgás y Andesco alertan sobre políticas que desincentivan exploración, proyectando pérdidas de $114 billones si no se revierte la tendencia.
El análisis de Cree destaca un cambio radical: de autosuficiencia a importador neto, con riesgos crecientes para hogares (37 millones afectados) y fábricas que dependen del gas como respaldo.
Expertos como Tomás González del Cree llaman a decisiones coordinadas para restaurar soberanía, priorizando transparencia y certidumbre inversionista ante un 2026 de alto riesgo. Sin acción inmediata, el impacto en competitividad y empleo será irreversible para regiones productivas como Santander.








