La ministra de Relaciones Exteriores, Laura Sarabia, presentó este jueves su renuncia irrevocable al cargo, en medio de una controversia por el manejo del proceso de expedición de pasaportes. Su salida se da tras una serie de desacuerdos con el presidente Gustavo Petro, quien desautorizó públicamente su decisión de prorrogar el contrato con la empresa Thomas Greg & Sons, encargada de elaborar los documentos durante las últimas dos décadas.
Sarabia había declarado una urgencia manifiesta para extender el contrato por once meses, ante la falta de tiempo para implementar el nuevo modelo. Sin embargo, el mandatario delegó la responsabilidad en Alfredo Saade, jefe de gabinete, y anunció que la Imprenta Nacional, con asesoría de la Casa de la Moneda de Portugal, asumirá la expedición de pasaportes desde el 1 de septiembre.
En su carta de renuncia, Sarabia expresó:
“Se han tomado decisiones que no comparto y que, por coherencia personal y respeto institucional, no puedo acompañar. No se trata de diferencias menores ni de quién tiene la razón. Se trata de un rumbo que ya no me es posible ejecutar”.
La ahora exfuncionaria, quien ocupó cargos clave como jefa de gabinete y directora del Departamento de Prosperidad Social, era considerada una de las figuras más cercanas al presidente Petro. Su salida no solo representa un cambio en el gabinete, sino también evidencia tensiones internas en el Ejecutivo frente a temas sensibles como la contratación pública y la política exterior.
¿Qué sigue para la Cancillería?
La Casa de Nariño aún no ha anunciado quién asumirá el liderazgo del Ministerio de Relaciones Exteriores. Mientras tanto, persisten dudas sobre la capacidad operativa del nuevo modelo de expedición de pasaportes y el impacto que esta transición podría tener en la atención consular y diplomática del país.








