En los pasillos de la Secretaría de Salud y Ambiente de Bucaramanga no solo se gestan políticas públicas, también se tejen historias de esperanza. Al frente de esta entidad está Claudia Amaya, médica de profesión, sobreviviente de cáncer de mama y una mujer que ha convertido su experiencia personal en motor de servicio.
Su actitud cálida y resiliente transmite la sensación de que cada día es una oportunidad que Dios le ha concedido para hacer el bien.
No es la primera vez que Claudia ocupa este cargo. Ya lo había asumido anteriormente en el municipio y también fue secretaria de Salud departamental. Pero esta segunda etapa en Bucaramanga tiene un sello especial: el de una funcionaria que no solo conoce el sistema, sino que lo enfrenta con humanidad y compromiso.
Desde el programa “Seguimos derribando barreras en salud”, Claudia Amaya ha liderado acciones concretas para atender a personas de todas las edades que enfrentan quebrantos de salud y dificultades para acceder a una atención digna en las EPS. Su gestión no se queda en el escritorio: se extiende a los barrios, a los hogares, a las historias que necesitan ser escuchadas.
Una de esas historias es la de Salomé, una pequeña que debía ser alimentada por sonda. Sin embargo, la EPS no le entregaba el alimento especializado recomendado por el nutricionista, y su familia se vio obligada a darle agua de panela como única fuente de nutrición. Ante esta situación, la Secretaría de Salud y Ambiente, en cabeza de Claudia Amaya, junto al apoyo de Abbott Nutrition, intervinieron para brindarle a Salomé el apoyo nutricional que tanto necesitaba.
Gracias a esta gestión, Salomé pudo superar una dificultad que comprometía seriamente su bienestar. “Esta es una muestra de nuestro compromiso por gestionar y actuar para garantizar una salud digna, oportuna y con equidad para todos los bumangueses. Seguimos trabajando por una Bucaramanga más saludable y humana”, sostuvo la funcionaria.
La historia de Claudia Amaya es la de una mujer que venció el cáncer y decidió dedicar su vida a derribar las barreras que otros enfrentan. Su liderazgo es testimonio de que la salud pública puede ser más que cifras y trámites: puede ser un acto de amor.








