Gracias a una reducción del 84 % en la población de gallinazos, el relleno sanitario se proyecta hoy como un ejemplo de sostenibilidad y conservación de la biodiversidad.
La Empresa de Aseo de Bucaramanga (Emab) afirmó que el relleno sanitario El Carrasco ha dejado atrás su condición de amenaza para la seguridad aérea del Aeropuerto Internacional Palonegro. “Pasamos de ser un riesgo ambiental y aéreo a un modelo de sostenibilidad y recuperación ecológica para toda el área metropolitana”, indicó la entidad.
Esta transformación responde a una hoja de ruta supervisada periódicamente por técnicos de la Aeronáutica Civil y a los compromisos establecidos por la Emab para acatar la sentencia del Consejo de Estado emitida en 2024.
Dicha sentencia advertía sobre los graves riesgos generados por el sobrevuelo permanente de gallinazos negros en el cono de aproximación del aeropuerto, debido a la cercanía del sitio de disposición final.
Entre los logros destacados, la Emab reportó una disminución del 84 % en la población de estas aves desde la implementación del Plan de Manejo Ambiental para el Control del Gallinazo en 2017. Mientras que en 2009 se contabilizaban 3.529 individuos, en 2025 la cifra se mantiene estable en aproximadamente 500.
“Nos enfocamos en mantener un equilibrio entre la naturaleza y el ser humano, mitigando los riesgos ocasionados por los gallinazos sin afectar los ecosistemas circundantes”, explicó Laura Lozano Suárez, bióloga del sitio.
Actualmente, El Carrasco se perfila como un entorno de diversidad biológica que alberga 77 especies de aves (incluidas siete migratorias), además de ocho mamíferos, cuatro anfibios y 16 especies de reptiles.
Con este avance, la Emab busca garantizar la continuidad de las operaciones del relleno sanitario, que recibe residuos de 17 municipios, incluida toda el área metropolitana de Bucaramanga, en cumplimiento de las normas ambientales y de seguridad aeronáutica.








