Momentos de tensión se vivieron en la mañana del martes 26 de mayo en Norte de Santander, luego de que una patrulla de la Policía Nacional fuera atacada con explosivos cuando transitaba por la vía que comunica a Cúcuta con Pamplona, uno de los corredores más importantes del oriente del país.
El atentado ocurrió hacia las 8:55 de la mañana, cerca del peaje de Pamplonita, en el sector de la vereda El Páramo. De acuerdo con las primeras versiones entregadas por testigos y autoridades, una carga explosiva fue activada al paso de un vehículo de la Policía de Tránsito y Transporte identificado con placas DMO-572.
La fuerte detonación provocó que la patrulla perdiera el control y terminara volcada sobre la carretera. Como resultado del ataque, tres uniformados resultaron heridos y fueron auxiliados por organismos de emergencia y otros miembros de la fuerza pública que llegaron rápidamente al lugar.
Los policías lesionados fueron identificados como Karen Estrada, Edwin Duarte y Johan Fernando Lastra. Inicialmente fueron trasladados al Hospital de Pamplona y posteriormente remitidos a centros asistenciales en Cúcuta, donde permanecen bajo observación médica. Según reportes oficiales, los uniformados se encuentran fuera de peligro.
Tras el atentado, las autoridades desplegaron un amplio operativo de seguridad en la zona ante el temor de nuevos ataques o la presencia de más artefactos explosivos. Un vehículo blindado del Ejército fue enviado al corredor vial mientras expertos antiexplosivos inspeccionaban el área para garantizar la seguridad de los viajeros y restablecer completamente la movilidad.
El ministro de Defensa señaló preliminarmente al ELN como presunto responsable del ataque, en medio del aumento de acciones violentas registradas en varias regiones del país durante los últimos días. Sin embargo, hasta el momento ningún grupo armado se ha atribuido oficialmente el atentado.
Las autoridades mantienen las investigaciones para esclarecer cómo fue planeado el ataque y determinar quiénes serían los responsables de este nuevo hecho de violencia que vuelve a generar preocupación en Norte de Santander.








