El MV Hondius, un crucero polar de lujo con 149 pasajeros de 23 nacionalidades, se ha convertido en un buque errante por el Atlántico tras registrar tres muertes confirmadas por hantavirus y múltiples casos sospechosos, elevando la tensión sanitaria global.
Rechazado en Cabo Verde, el navío –que zarpó de Ushuaia, Argentina– navega rumbo a Tenerife (España), donde autoridades preparan inspección epidemiológica, desinfección y posible cuarentena OMS/ECDC. A bordo: dos casos de hantavirus confirmados por laboratorio, cinco sospechosos, un británico en UCI en Johannesburgo y dos tripulantes listos para evacuación por síntomas respiratorios graves.
El virus, transmitido por roedores silvestres vía orina, heces o saliva, causa fiebre, fatiga y dolores que escalan a fallo pulmonar con letalidad superior al 30% en su variante Andina –transmisible persona a persona y predominante en el Cono Sur. La OMS mantiene riesgo global bajo, pero urge higiene extrema y monitoreo en el barco bajo plan de crisis nivel 3 de Oceanwide Expeditions.
Amenaza inminente para Colombia
Sin casos locales en 2026 según el INS, pero con hantavirus endémico en Orinoquía y Córdoba desde 2004 (cepa «Choclo», menos virulenta), expertos como el microbiólogo Salim Mattar Velilla alertan sobre importación vía viajeros del crucero. «La variante Andina representa un desafío letal; puertos y aeropuertos deben vigilar fiebre post-viaje», enfatiza.
Síntomas iniciales se confunden con dengue o gripe, retrasando diagnósticos sin cura específica –solo soporte vital. Autoridades llaman a: controlar roedores rurales, ventilar espacios cerrados y reportar disnea urgente. El Instituto Nacional de Salud (INS) redobla vigilancia fronteriza ante esta «bomba flotante» a 1.500 km de Tenerife.







