Hoy, 8 de marzo de 2026, el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer, una fecha que trasciende las felicitaciones efímeras para recordar la lucha histórica por la igualdad. Desde aquellas obreras de Nueva York que a inicios del siglo XX marcharon exigiendo derechos laborales y sufragio, hasta las voces que hoy reclaman seguridad, dignidad y oportunidades, esta jornada celebra la resistencia femenina en todas sus formas.
En Colombia, donde las mujeres representan el 51% de la población, la desigualdad persiste en múltiples frentes: realizan cerca del 70% del trabajo no remunerado del hogar y ganan, en promedio, un 17% menos que los hombres por labores equivalentes. Este año, además, el Día de la Mujer coincide con las elecciones legislativas, recordándonos que el voto femenino —conquistado gracias a décadas de lucha— puede moldear leyes para reducir brechas, proteger a las víctimas de violencia y construir una sociedad más justa.
En Bucaramanga y Santander, miles de mujeres madrugan no solo para votar, sino también para equilibrar turnos en fábricas, comercios y hogares. Pensemos en la madre trabajadora que deja a sus hijos con un vecino para llegar al taller textil, contando monedas para la leche y la educación mientras sueña con un futuro mejor. O en la madre soltera que, tras un abandono, se convierte en padre y madre, enfrentando deudas y soledad con una fortaleza que no sale en portada, pero que sostiene generaciones enteras.
Tampoco olvidemos a la que sufre maltrato en casa, atrapada en un ciclo de miedo y silencio. Cada decisión de romper cadenas —buscando ayuda o encontrando refugio en redes de apoyo— es una victoria silenciosa, una semilla de esperanza para que sus hijas no repitan la historia. Estas mujeres, invisibles en las estadísticas pero protagonistas de la vida real, no piden medallas, sino respeto y justicia.
Hoy rendimos homenaje a todas ellas: a la que carga el mundo en hombros callados; a la madre soltera que cura sus propias heridas para proteger a sus hijos; a la trabajadora incansable que sueña pese al agotamiento; a las que pelean por sus derechos y a las que, en silencio, mantienen vivo el pulso del país. Porque son el corazón latente de Colombia, las raíces que sostienen su vida y su esperanza. Gracias por su luz inquebrantable: el corazón de una nación late por ustedes.
«Feliz día internacional de la mujer»








