A tres días de cumplirse el plazo anunciado para recuperar el paso de vehículos de carga pesada por el sector de Pescadero, en la vía Bucaramanga–San Gil, continúa la expectativa entre transportadores, comunidades y usuarios del corredor. El compromiso establecido contempla que desde el próximo 1 de octubre pueda restablecerse el tránsito normal de vehículos pesados, una vez culminen las obras de mitigación y se verifique que existen condiciones de seguridad para la circulación.
La afectación se concentra en el kilómetro 53, donde la socavación causada por el río Chicamocha comprometió parte de la banca de la carretera. Mientras avanzan las intervenciones, los vehículos livianos pueden transitar por el sector bajo un esquema de paso controlado a un carril, pero permanece la restricción para los automotores de carga pesada. El registro de Estado de las Vías de la Policía Nacional continúa reportando esta condición y mantiene como rutas alternas los corredores Tunja–Duitama–Málaga–Pamplona–Bucaramanga y Socorro–Zapatoca–Girón.
Según el último reporte conocido de Invías, las obras de mitigación alcanzaban un avance cercano al 75 por ciento. Los trabajos incluyen la instalación de enrocados y el reforzamiento de estructuras de contención destinadas a proteger la carretera frente a la acción del río. La entidad mantiene como referencia la terminación de esta intervención antes de finalizar septiembre, paso previo a la evaluación de las condiciones del tramo.
El cumplimiento de esta fecha es seguido especialmente por el sector transportador, debido a los mayores recorridos, tiempos de viaje y costos que ha generado la restricción. En Pescadero también se ha reportado afectación para establecimientos comerciales que dependen del movimiento de vehículos por este corredor. Las comunidades han reclamado que, además de resolver la emergencia actual, se avance hacia una solución que atienda de manera permanente la vulnerabilidad de la vía.
De manera paralela, Invías adelanta estudios y diseños para definir una solución integral para el sector afectado. Este proceso busca establecer las obras necesarias para reducir la vulnerabilidad de la carretera ante nuevas afectaciones relacionadas con el terreno y el río Chicamocha, por lo que la eventual reapertura de octubre no representa el cierre definitivo de las intervenciones en Pescadero.
Por ahora, la vía no aparece oficialmente habilitada para el tránsito de carga pesada. La expectativa está centrada en que las obras concluyan dentro del plazo previsto y que la posterior revisión técnica permita cumplir el compromiso de restablecer el paso desde el 1 de octubre. Hasta que exista una autorización oficial, los transportadores deberán continuar atendiendo las restricciones vigentes y utilizar las rutas establecidas por las autoridades.







