El futuro de Metrolínea vuelve a ser discutido en el escenario nacional. La plenaria del Senado aprobó una comisión accidental encargada de hacer seguimiento a la situación de los sistemas de transporte masivo del país, entre ellos el de Bucaramanga. La decisión pone nuevamente la situación financiera, operativa y de infraestructura del sistema del área metropolitana en el centro de la discusión.
El senador santandereano Gustavo Moreno señaló a Metrolínea como uno de los casos que requieren especial atención y planteó que se deben estudiar diferentes alternativas para su futuro. Entre ellas están recuperar el sistema actual, transformarlo, crear una nueva empresa o analizar una eventual liquidación. Ninguna de estas opciones ha sido aprobada por el Senado; hacen parte del debate que deberá ser revisado por la comisión.
Uno de los planteamientos que ha generado mayor interés es la posibilidad de una inversión cercana a $1 billón para recuperar estaciones, renovar la flota y fortalecer la operación. Sin embargo, esta cifra corresponde a una estimación planteada dentro de la discusión. De hecho, el Ministerio de Transporte ya había señalado en 2024 que las inversiones históricas en infraestructura del sistema se aproximaron a esa cifra, con una cofinanciación de la Nación de $693.000 millones.
La situación financiera continúa siendo uno de los principales desafíos. De acuerdo con los estados financieros de Metrolínea con corte a diciembre de 2025, la entidad registró pasivos por $323.697 millones y un patrimonio negativo de $118.641 millones, además de una pérdida contable de $8.615 millones durante ese año. El mismo informe señala un nivel de endeudamiento del 158%, relacionado principalmente con procesos judiciales y obligaciones derivadas de estos.
A la situación financiera se suma el deterioro de parte de la infraestructura. Metrolínea reportó para 2025 un deterioro contable superior a $4.535 millones en estaciones afectadas por vandalismo, hurto y desmantelamiento. También mantiene pendiente la situación de obras como la estación de Floridablanca, cuyo valor contable supera los $143.000 millones y permanece registrado como construcción en curso desde 2016.
En medio de este panorama, la discusión que llega al Senado también tiene una dimensión directamente local: ¿qué tipo de transporte necesita Bucaramanga y su área metropolitana para los próximos años?. Metrolínea ha enfrentado problemas de sostenibilidad, reducción de la oferta, dificultades para cubrir sus costos y deterioro de infraestructura. En 2025, además, las autoridades locales y nacionales tuvieron que establecer un plan de emergencia para garantizar la continuidad de la operación.
La comisión accidental tendrá ahora la tarea de revisar la situación de los sistemas de transporte masivo y las alternativas para garantizar su funcionamiento. Para los habitantes de Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta, el debate va más allá del futuro de una empresa: se trata de definir cómo debería funcionar el transporte público metropolitano y qué solución puede ser sostenible para los usuarios y para las finanzas públicas.
La pregunta queda abierta para los usuarios: ¿Metrolínea debe recuperarse, transformarse completamente o es necesario comenzar un nuevo modelo de transporte para el área metropolitana?








